Elaboración del Análisis Funcional de la Conducta (AFC): consideraciones y advertencias

El Análisis Funcional de la Conducta (AFC) es un proceso que tiene como objetivo identificar las relaciones funcionales a través de la recopilación de información sobre los factores que controlan el comportamiento. Este análisis permite establecer una red multicausal que sirve como base para la comprensión del mantenimiento del comportamiento problema y el diseño de la intervención.


El concepto de análisis funcional fue empleado por primera vez en psicología en el libro de Skinner titulado «Ciencia y Conducta Humana» en 1953. En esta obra, Skinner describió por primera vez lo que sería el AFC, al hablar de que el comportamiento está en función de variables externas, entendiendo que estas operan como variables independientes y el comportamiento como variable dependiente. Posteriormente, Skinner retomó este concepto en su obra «La conducta de los organismos: un análisis experimental», y desde entonces ha sido una herramienta relevante para el avance de la psicología, específicamente, al hablar del estudio científico del comportamiento desde una perspectiva conductual.

Desde estas perspectivas, el AFC es un análisis experimental del comportamiento donde el investigador altera directamente las consecuencias (perspectiva operante) en pro de modificar o reforzar el comportamiento. Por ello, los procedimientos de evaluación corresponden a la observación directa, la intervención a la manipulación de consecuencias y el tipo de estructura de análisis metodológico a los diseños experimentales de caso único.

La evaluación funcional implica un proceso de recopilación de información en el que se puede realizar actividades como:


  1. La aplicación de cuestionarios o entrevistas sobre los comportamientos problemas, sus antecedentes y consecuentes, que pueden ser posteriormente estructurados de manera secuencial (métodos indirectos de evaluación).
  2. Realizar observación directa del comportamiento problema y llevar a cabo el registro de este, así como de los eventos que le preceden y le siguen (métodos directos de evaluación).

Históricamente existen algunos modelos de AFC que se han empleado primordialmente, por ejemplo, el modelo de Lindsley, el de Kanfer y Saslow, y el de Haynes y O’Brien. Sin embargo, también existen otros como el Modelo Secuencial Integrativo, descrito por Fernández-Ballesteros y Carrobles, y más recientemente, el Mapa Clínico de Patogénesis de Nezu et al.


Un esquema utilizado por mucho tiempo en el ámbito clínico es el E-O-R-K-C, propuesto originalmente por Kanfer y Saslow. Esta representación esquemática, también denominada modelo secuencial, está constituido por Estímulos antecedentes, Organismo, Respuesta, Contingencias y Consecuencias.

El AFC conlleva la identificación de las relaciones funcionales causales, importantes y controlables, las cuales se aplican a las conductas específicas de una persona. A pesar de los diversos modelos del AFC, no existe evolución sustancial, por el contrario, este se ha debilitado y ahora con las prácticas basadas en evidencia, se ha vuelto prioridad el estudio de las grandes muestras y el máximo control metodológico reduciendo en muchas ocasiones al fenómeno psicológico al cumplimiento de criterios diagnósticos o a la simple descripción topográfica de la conducta.


En la construcción del AFC la identificación de las variables en cuestión se torna de mayor complejidad, cuando intentamos hallar los estímulos antecedentes y consecuentes, pues se multiplican las probabilidades de ocurrencia de la respuesta en cualquiera de sus tres niveles o las variables cambian de tal suerte que altera su función.

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