Estrategias para el aprendizaje y la motivación en el área de la salud

María del Socorro Rodríguez Guardado | Martha Leticia Gaeta González
https://doi.org/10.12795/CP.2024.i33.v1.13

En el dinámico mundo de la salud, la actualización constante y la excelencia profesional son pilares fundamentales para brindar una atención de calidad a los pacientes. En este contexto, el aprendizaje y la motivación se convierten en herramientas indispensables para el desarrollo integral de los futuros médicos.

Diversos estudios, como el de Morales-Cadena et al. (2017), enfatizan la importancia de la motivación como factor clave para el éxito en el proceso de aprendizaje. Más allá de la adquisición de conocimientos teóricos, la formación en el área de la salud exige el desarrollo de competencias motivacionales y conductuales que permitan a los estudiantes desenvolverse en entornos complejos y brindar una atención integral a los pacientes.

En este sentido, las estrategias de aprendizaje son un conjunto de procesos u operaciones mentales que se ponen en marcha intencionalmente, son programadas y planificadas, para controlar la actividad cognitiva y juegan un papel fundamental. Díaz-Barriga y Hernández (2001, p. 234). Estas estrategias permiten a los estudiantes planificar, tomar decisiones, regular su propio aprendizaje y seleccionar los recursos adecuados para alcanzar sus metas.

Navea (2016) destaca que la aplicación efectiva de las estrategias de aprendizaje depende en gran medida de la autoeficacia y el valor que el estudiante le otorgue a la tarea. Cuando un estudiante se siente capaz de aprender y encuentra significado en lo que aprende, es más probable que se comprometa con el proceso y utilice estrategias de manera efectiva.

Diversas investigaciones han demostrado la relación entre el uso de estrategias de aprendizaje y el rendimiento académico en el área de la salud. Por ejemplo, un estudio de Gaona-Flores et al. (2017) encontró que los estudiantes que utilizaban estrategias de elaboración, metacognición y manejo del tiempo y del ambiente obtenían mejores resultados académicos.

Además, Lee et al. (2019) identificaron que la autoeficacia, el valor de la tarea y la metacognición son las estrategias que presentan mayor impacto en el aprendizaje de los estudiantes de medicina. Por otro lado, las estrategias de gestión de recursos, como la búsqueda de ayuda y el trabajo en equipo, fueron las menos utilizadas.

En cuanto a la motivación, los estudios coinciden en que los estudiantes que se sienten motivados intrínsecamente, es decir, que encuentran satisfacción en el propio proceso de aprendizaje, son más propensos a alcanzar el éxito.

Sin embargo, la motivación también puede ser extrínseca, es decir, estar impulsada por factores externos como la obtención de buenas calificaciones o la aprobación de un examen. Si bien la motivación extrínseca puede ser útil en algunos casos, es importante fomentar la motivación intrínseca para lograr un aprendizaje más profundo y duradero.

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