La cognición enactiva y la terapia gestalt

Validación interteórica de la terapia gestalt. Explorando los aportes del enfoque enactivo de la cognición. E García. Revista de Terapia Gestalt 44, 123-133

El enfoque enactivo se fundamenta en diversas fuentes teóricas, que van desde la perspectiva organizacional en biología hasta la fenomenología, al mismo tiempo que utiliza herramientas formales de la teoría de sistemas dinámicos y los sistemas complejos (Varela et al., 1991/2017). Se inscribe en el marco de las llamadas ciencias cognitivas 4E (embodied, embedded, extended, enacted, Newen et al., 2018) y surge como respuesta a ciertos presupuestos de la psicología cognitiva y computacional (como la metáfora computacional, el representacionalismo y el individualismo) y aboga por una visión más holística, integradora y centrada en la agencia del individuo (Di Paolo & Thompson, 2014). El enfoque enactivo define la cognición como sense-making, véase, como interacción dinámica y evaluativa entre el organismo vivo y su entorno que genera un mundo con significado. La cognición no se limita al procesamiento de información abstracta o a la simple representación interna del entorno exterior, sino que se trata de un proceso emergente de la interacción corporeizada del individuo con su entorno. Se trata, por lo tanto, de un proceso evaluativo, afectivo y corporeizado que responde a las necesidades organísmicas y a la regulación de la interacción organismo-entorno, salvaguardando así, la autonomía del individuo. Un principio heurístico enactivo es la tesis de la continuidad vida-mente, que postula que los mismos principios dinámicos que constituyen los sistemas vivos (como la autopoiesis, adaptibidad, clausura operacional o precariedad) pueden aplicarse sistemáticamente al estudio de la cognición (Thompson, 2010). De esta manera, se vuelve a las perspectivas organísmicas de Goldstein o Jonas —que ponen el foco en la interacción adaptativa del organismo vivo con su entorno— y se promueve una perspectiva naturalizada pero no reduccionista de la mente. Este enfoque relacional comprende el campo organismo-entorno como una unidad de análisis donde el cuerpo y las emociones juegan un papel fundamental en la cognición.

Enfoque Enactivo:

  • Surge como alternativa a la psicología cognitiva y computacional, proponiendo una visión más holística e integradora de la cognición.
  • Se basa en la perspectiva organizacional en biología, la fenomenología, la teoría de sistemas dinámicos y los sistemas complejos.
  • Se inscribe en las ciencias cognitivas 4E (encarnada, embebida, extendida y enactiva).

Principios clave:

  • La cognición es acción efectiva (enacción): interacción dinámica entre el organismo y su entorno que genera significado.
  • La cognición es emergente de la interacción corporeizada del individuo con su entorno.
  • La cognición es un proceso evaluativo, afectivo y corporeizado.
  • La continuidad vida-mente: los principios dinámicos de los sistemas vivos se aplican a la cognición.
  • El campo organismo-entorno es la unidad de análisis: cuerpo y emociones son fundamentales.
  • La adaptabilidad implica manipulación activa del entorno, no solo ajuste pasivo.
  • El self es un fenómeno de contacto: proceso autopoiético, dinámico, interactivo e integrador.
  • Circularidad entre percepción y acción: la cognición se da a través de esta interacción recíproca.
  • El cuerpo es fundamental para comprender la mente: experiencia del cuerpo vivido y equilibración de patrones sensoriomotores.
  • Se distingue entre esquema corporal (sensación prerreflexiva del cuerpo en movimiento) e imagen corporal (representación interna y reflexiva del cuerpo).

Implicaciones para la Terapia Gestalt:

  • El enfoque enactivo proporciona un marco para operacionalizar conceptos gestálticos.
  • La circularidad entre percepción y acción fundamenta la importancia de la experiencia presente en la terapia.
  • El énfasis en el cuerpo y la experiencia vivida apoya el uso de técnicas corporeales en terapia.
  • La distinción entre esquema e imagen corporal puede guiar el trabajo corporal en la terapia Gestalt.

Enfoque sistémico vs. Enfoque orgánico

Enfoque sistémico:

  • Énfasis: Perspectiva físico-simbólica del cuerpo (imagen corporal).
  • Aspectos: Caracterológicos, relación parte-todo.
  • Supuesto: Cada parte del cuerpo se relaciona con el organismo en su totalidad.
  • El cuerpo como: Objeto proyectivo para la experiencia del paciente.
  • Ejemplo: Diálogo terapéutico con órganos corporales (Schnake, 1995).

Enfoque orgánico:

  • Énfasis: Vivencia del cuerpo, especialmente la «conciencia prerreflexiva» (esquema corporal).
  • Aspectos: Capacidad del cuerpo como agente en el ciclo de contacto (Kepner, 2011).
  • Patrones: Sensoriomotores adquiridos desde la infancia (relación con cuidadores) (Frank, 2013).
  • Movimientos fundamentales: Mecanismos de autorregulación y relaciones interpersonales.
  • Fundamento teórico: Perspectiva sensoriomotora enactiva y mente encarnada.
  • Hábitos sensoriomotores: Estructura fundamental para la organización flexible del comportamiento.
  • Cuerpo sensoriomotor: Proceso en curso y abierto de equilibración de patrones de comportamiento.
  • Patrones relacionales: Constitución relacional e intersubjetiva de la cognición.

Perspectiva relacional (o de campo) en la terapia gestalt:

  • Comportamiento individual: Constituido por la situación más amplia a la que pertenece.
  • Influencia mutua: Entre el comportamiento de los individuos y el campo relacional.
  • Sufrimiento mental: Componente marcadamente relacional.
  • Problemas: Dificultades propias de un determinado campo.
  • Soluciones: Respuestas emanadas de ese mismo ámbito.
  • Campo: Espacio fenomenológico explorado a través de un conocimiento relacional estético.
  • Formación del campo relacional: Proceso de creación de sentido participativo.
  • Autonomías individuales y relacionales: Interpenetrantes y mutuamente constituyentes.
  • Tensión entre normatividades: Constitutiva de la naturaleza intersubjetiva de los seres humanos.

Relación entre cliente y terapeuta:

  • Entorno terapéutico: Sistema diádico donde cliente y terapeuta se modulan mutuamente.
  • Búsqueda de sentido participativa: Coordinación intencional (movimientos, miradas, habla) y fisiológica (pulso, respiración).
  • Coordinación interpersonal: Contacto empático implícito e intuitivo (base de la alianza terapéutica).
  • Efectividad del proceso terapéutico: Correlacionada con la coordinación de variables entre cliente y terapeuta.

Similitudes entre ambos enfoques:

  • Ambos enfoques reconocen la importancia del cuerpo en la experiencia y el comportamiento humanos.
  • Ambos enfoques enfatizan la relación entre el individuo y su entorno.
  • Ambos enfoques tienen implicaciones para la práctica terapéutica.

Diferencias entre ambos enfoques:

  • El enfoque sistémico se centra en la estructura y organización del cuerpo, mientras que el enfoque orgánico se centra en la experiencia vivida del cuerpo.
  • El enfoque sistémico ve al cuerpo como un objeto que puede ser proyectado, mientras que el enfoque orgánico ve al cuerpo como un agente en el proceso de contacto.
  • El enfoque sistémico se basa en la teoría de sistemas, mientras que el enfoque orgánico se basa en la perspectiva sensoriomotora enactiva.

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