Las redes sociales y la educación sexual

Las redes sociales se han convertido en plataformas de intercambio predominantes donde se forman comunidades de intereses compartidos. Facebook y WhatsApp, en particular, facilitan el intercambio de información personal, familiar, social, académica y laboral, creando un entorno en el que la privacidad y la intimidad pueden quedar expuestas al mundo exterior. Sin embargo, el uso indebido de estas plataformas puede desencadenar una adicción, un problema que se caracteriza por la incapacidad para controlar los impulsos, y cuyo abuso puede causar graves problemas personales y de adaptación.

WhatsApp, creado en 2009 por Jan Koum, comenzó como una simple aplicación para enviar notificaciones a los amigos. Sin embargo, evolucionó para convertirse en una aplicación de mensajería instantánea, y hoy en día, es uno de los principales focos de nuestra investigación. Ambas redes sociales, Facebook y WhatsApp, se han convertido en las más utilizadas entre nuestra población de estudio, principalmente los jóvenes. Sin embargo, han tenido un impacto negativo debido a la falta de responsabilidad y el insuficiente control parental.

El desconocimiento de los riesgos asociados al envío de «packs» – fotografías que muestran contenidos de hombres y mujeres con poca ropa, es decir, de contenido sexual – puede tener severas consecuencias. Las repercusiones pueden incluir acoso cibernético, extorsión, chantaje emocional, desintegración familiar, y problemas emocionales y psicológicos como la ansiedad y la depresión, perturbando así el entorno social y familiar del individuo.

Investigaciones similares muestran que la mayoría de los usuarios acceden a estas redes para escapar de la rutina en sus relaciones de pareja, buscando nuevas experiencias y formas de explorar su sexualidad. Se ha observado que los usuarios mayores de 40 años suelen iniciar conversaciones con usuarios menores de 25 años. La mayoría de estos usuarios pertenecen a la clase media, profesan la fe católica y poseen estudios superiores.

La facilidad de acceso a estas redes permite entablar conversaciones con varios usuarios a la vez, obteniendo respuestas rápidas y coincidiendo en gustos e intereses. Esto conduce a la formación de vínculos sentimentales, que a veces terminan en encuentros sexuales a través de internet, sin importar si algunos de los usuarios tienen una relación estable.

La influencia de la tecnología en la educación sexual de los jóvenes ha desencadenado comportamientos conocidos como sexting y texting. El sexting es el envío de fotos, videos, de contenido sensual, erótico o sexual, utilizando tecnología digital, ya sea a través de la red de computadoras, webcam o teléfono móvil. Por otro lado, el texting es el envío excesivo de mensajes, generalmente de contenido sexual explícito.

El auge de las redes sociales ha traído consigo tanto oportunidades como riesgos para los estudiantes. A pesar de la pandemia de COVID-19 que ha incrementado la dependencia de las plataformas digitales para la comunicación y la educación, nuestra investigación revela una ausencia de adicción a las redes sociales entre los estudiantes. Los resultados obtenidos indican un uso moderado de estas plataformas, evidenciando un bajo nivel de adicción, según la escala utilizada.

Sin embargo, es importante destacar que, a pesar de la falta de adicción, los estudiantes aún pueden verse inmersos en el uso de las redes sociales hasta el punto de convertirse en dependientes de un dispositivo electrónico. Esta dependencia puede afectar negativamente su desempeño en la educación, en la familia y en la sociedad en general. Por tanto, es crucial generar espacios formativos que fomenten un uso adecuado y responsable de las redes sociales.

Un área que ha sido notablemente afectada por el mal uso de la tecnología es la educación sexual de los estudiantes. Se evidencian comportamientos como el envío y recepción de contenido sexual a través de mensajes, fotografías y vídeos, dando lugar a prácticas como el sexting y el texting. Los estudiantes parecen no ser conscientes del contenido que deciden compartir con sus contactos a través de las redes sociales, ni de los riesgos que corren al difundir una imagen o video que exponga su intimidad.

Aunque nuestra investigación no identificó una adicción a las redes sociales, sí detectó situaciones de alto riesgo relacionadas con el mal uso de las mismas. El contenido compartido no contribuye a la educación sexual de los estudiantes, sino que normaliza comportamientos que atentan contra el derecho a la privacidad y los valores morales.

Es aquí donde las instituciones educativas tienen un papel crucial. Deben liderar la transformación educativa, incluyendo procesos de educación sexual que se ajusten al contexto actual. Es esencial educar a los estudiantes sobre los riesgos asociados al uso indebido de las redes sociales y fomentar un uso responsable de estas plataformas. De esta manera, se puede asegurar que los estudiantes aprovechen las oportunidades que ofrecen las redes sociales, sin caer en comportamientos de riesgo.

Fuente: Torres Peñafiel, J. S., Criollo Maroto, C. E., & Guaman Paguay, W. M. (2024). Las redes sociales y la educación sexual. Revista Polo del Conocimiento, 9(1), 2290-2300.

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