Modelos de intervención de la Orientación Laboral

Elena Massanet Isern


Cuando hablamos de modelo de intervención en orientación laboral debemos referirnos a un conjunto de estrategias para conseguir que los desempleados encuentren trabajo, es decir; son estrategias fundamentadas que sirven de guía en el desarrollo del proceso de Orientación en su conjunto (planificación, puesta en práctica y evaluación) o en alguna de sus fases (Bisquerra, 1992). Podríamos hablar de complementariedad de modelos y no de contradicción, cuando se adecue el tipo de intervención que se realiza a las características del mercado de trabajo y a las diferencias individuales de los desempleados (Montilla, 2010). Los diferentes modelos metodológicos en orientación laboral se deben contemplar como diferentes recursos en manos de los técnicos orientadores, y su utilización dependerá de factores como el colectivo (personas con situaciones normalizadas o colectivos desfavorecidos), de los objetivos que se persigan y del tipo de actuación que se quiera realizar.

Modelo didáctico.

Este modelo tiene como claro referente la orientación educativa. La adaptación de este modelo a contextos de búsqueda de empleo entiende que los desempleados tienen una serie de problemas para encontrar trabajo, que no saben resolver y que el orientador/experto deberá, en primer lugar, diagnosticar y posteriormente recetar un “tratamiento” (acciones a desarrollar). Se contempla como un proceso de formación y aprendizaje, es decir, de capacitación de habilidades para el empleo (Montilla, 2010).

Modelo de asesoramiento.

Este modelo la orientación se contempla como un proceso de asesoramiento que sigue una serie de pasos: 1. Fase inicial, donde se establece una relación de empatía entre el profesional de la orientación y la persona orientada. 2.Fase de exploración, donde se definen metas a conseguir o plan de trabajo de manera consensuada. 3. Fase de toma de decisiones, la persona atendida va tomando decisiones sobre opciones y el orientador le brinda su apoyo para ir avanzando. 4. Fase de implementación, la persona orientada pone en marcha las acciones derivantes de sus decisiones y el profesional acompaña. En este modelo el papel del técnico es más de acompañamiento asesoramiento, con una posición igualitaria con la persona orientada. Resulta útil cuando las personas orientadas son proactivas y se responsabilizan de su proceso, pero requieren información y/o formación en aspectos concretos (de Pablo, 2015).

Modelo psicosocial

Explica la transición a la vida activa desde paradigmas integrales, apuestan por una perspectiva multidisciplinar al implicar aspectos sociales e individuales a la hora de explicar los factores que hacen posible la inserción laboral de una persona que está en desempleo. Además de los logros laborales, plantea que quedan por considerar otra serie de aspectos relacionados con el perfil psicosocial de los sujetos, producto del proceso de socialización experimentado en su entorno social (en la familia, en la escuela y en la calle) (Montilla, 2010). La probabilidad de acceder a un empleo depende de su Empleabilidad: «grado de adecuación de las características psicosociales de un demandante de empleo al perfil típico de la persona empleada en un contexto dado» (Blanch, 1990). Aparecen así estudios que ponen de manifiesto la relación de factores psicosociales con las conductas de búsqueda de empleo.

Modelo centrado en recursos

Las personas en riesgo de exclusión social suelen tener situaciones dificiles, por lo que hacerles conscientes de nuevos problemas o necesidades (carecer de formación, de recursos, de competencias para el empleo) supone añadir problemas a una larga lista de complicaciones. La orientación laboral se afronta como un proceso empoderamiento y motivación para generar acción y orientación al logro (de Pablo, 2015).

Modelo basado en el desarrollo de competencias profesionales

El concepto de competencias profesionales ha estado ligado históricamente a los recursos humanos, pero se ha ido introduciendo en el curriculum educativo y también en la orientación laboral. Existen múltiples definiciones de competencias, por ejemplo, la de Bunk (1994), podría decirse que «posee competencia profesional quien dispone de conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para ejercer una profesión, puede resolver problemas profesionales de forma autónoma y flexible y está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo». La orientación laboral se convierte en un escenario adecuado para identificar, evaluar y desarrollar competencias de las personas demandantes de empleo. El objetivo es trabajar en determinados comportamientos de las personas para que estas sean capaces de aportar lo mejor de ellas mismas en su tarea

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