Uso cotidiano de las Redes Sociales: una transformación de la socialización clásica

Rodriguez Arias, E. (2024). “El uso cotidiano de las redes sociales de internet. Una transformación de la socialización clásica”.

El ser humano es social desde el momento en que toma su primera bocanada de aire. Está destinado a vivir en un mundo social, y necesita relacionarse con los demás. Como ser social, interactúa con los otros en un proceso continuo. Este proceso de socialización se convierte en una etapa de aprendizaje de todas las conductas sociales que se consideran adecuadas dentro del contexto que rodea al individuo. Cada norma, cada valor que rige los patrones de conducta son parte de la forma como se relacionara el individuo con la sociedad. A medida que la persona madura de manera física, emocional y cognoscitiva encuentra su independencia y autocontrol que torna en imprescindible la interiorización de las normas y valores característicos de la sociedad en que se desenvuelve y de la misma manera sucede en las redes sociales. El uso de las redes sociales a nivel masivo en la sociedad se ha convertido en una herramienta de uso cotidiano en los escenarios de socialización.

Actualmente la socialización puede definirse de acuerdo con la teoría del interaccionismo simbólico, pues se adecua a la perspectiva de cómo se generan los valores en la actualidad. Esto se afirma más al tener en cuenta que la teoría mencionada relaciona al emisor y receptor como partes activas del proceso de interacción social, e interactúan con los demás de acuerdo con el sentido con el que interpretan la realidad. Además, presenta como esencial, el grado de preparación educativa que tiene el sujeto que interactúa en la red y el contexto cultural que lo afecta, incluyendo en este el uso de las tecnologías que permiten la participación en las redes sociales. Se encontró que la sociedad usa las redes sociales para reunirse a interactuar en el intercambio de sus sensaciones, emociones, necesidades y experiencias, han tenido cambios que le han hecho evolucionar a lo largo de la historia del ser humano.

Así entonces, las primeras comunidades formadas por los seres humanos al inicio de su desarrollo se han convertido en asociaciones formalizadas, y en la actualidad se puede ver su metamorfosis en redes sociales. Esta evolución le ha permitido a la sociedad interactuar no solo con un grupo, sino con más asociaciones lejos de sus límites y con una mayor identificación de quienes conforman estos grupos. Se han convertido las redes en ramificaciones con enlaces que se conectan de distintas formas con cada integrante. Entonces, si se logra crear una síntesis, se puede observar que durante el proceso de socialización usando las redes sociales como instrumento de comunicación, el sujeto esta influido de manera individual por los valores que son enviados a través de una red.

Este proceso muestra una asimilación de valores, una dinámica de elecciones y de toma de posición ante estos, ante los modelos, los estereotipos, las formas de vida que le son entregadas. Esta interacción se torna en el contexto cotidiano, y le solicita una respuesta igual de inmediata. De la misma manera, está sometido a un continuo cambio de expectativas entre los participantes y con respecto al rol que maneja, que también es cambiante. Por eso se puede sentenciar que la comunicación entre individuos en las redes sociales será deseable y real, siempre y cuando se tenga una percepción de los valores emitidos, y que aun sin la presencia física, esta percepción no sea solo del mensaje emitido, sino del lenguaje usado al no haber contacto físico. En esta interacción los vínculos se pueden presentar como reales, si los que interactúan en la socialización permiten estas emociones. Estas son extensiones del conocimiento previo que se tiene, y esto tiende a favorecer el relacionamiento. Por esto, cualquier relación que se establezca en un entorno virtual, puede favorecer la socialización, aun si se mantiene de manera seudo real.

El hecho de que un sujeto tenga muchos contactos en la red, no lo aleja de tener que decidir si continuar con un proceso de creación de lazos sociales. Esta clase de comunicación puede tender a guardar el anonimato, y esto generar reacciones artificiales, irreales, o que no estén de acuerdo con la interpretación del mensaje que ese pretende entregar. La necesidad de compartir el pensamiento, la de querer enviar una opinión y recibir respuestas de múltiples fuentes que interactúan en las redes, sobre el mensaje enviado puede modificar conductas, manifestaciones, crear opiniones, y de esta manera lograr que el mensaje sea recibido o “consumido”. Creando así una relación entre usuarios de las plataformas, que ya no es vertical, en el sentido clásico de la socialización, sino horizontal.

Deviniendo esto en un proceso en el que el emisor cambia a receptor constantemente y en la interacción se crean múltiples contenidos. Esta interacción va más allá del boca a boca, y la entrega del mensaje es masiva, pudiendo acceder al mismo millón de sujetos conectados a la red y que sin ser conscientes de lo que hacen, convierten sus interacciones en el canal de intercambio de la información. Siendo las redes sociales el nuevo instrumento para la creación de relaciones, el proceso de socialización debe permitir una expansión del entorno al que pertenece el sujeto. Con esto, ya no se perciben pocas opciones, y se abre un portal a miles de ellas dándole al sujeto la oportunidad de marcar el camino que desea tomar dentro de la nueva interacción. La socialización clásica ya no será una rutina, y el nuevo modelo de actuación en las relaciones permitirá usar la experiencia en interacciones anteriores para poder navegar senderos alternativos en nuevos procesos relacionales. Como agente transformador de la socialización, las redes sociales en cada interacción generan una retroalimentación o respuesta, y se validan a sí mismas, de manera que las emociones, las conversaciones, la asistencia, son sus apoyos. En estas redes, todos sus participantes forman parte del mensaje emitido y de la respuesta recibida.

La realidad del entorno es solo imitada en la red social, y aquí solo se manifiesta la subjetividad y la identidad, es aquí donde esta camuflada la expresión real del individuo, con el fin de poder conjugarse con el resto de los demás participantes y que sea dirigido a todos de manera personalizada o a un sujeto en particular. Con esto se puede conjeturar que la red social es una réplica de la realidad, pues esta refleja la forma como interactúa el sujeto en su medio. Esta integración permite sentir de manera virtual el perfil subjetivo, y esto hace que la realidad misma no sea objeto de intercambio, sino la realidad que ofrece quien envía el mensaje. Desde que nace, el ser humano es capaz de captar todo lo que sucede en su entorno. Con esto logra desenvolverse y actuar, aprendiendo a través de sus acciones. A través de estas acciones tendrá afinidad con los demás integrantes de su grupo social, iniciando de esta manera su maduración dentro del entorno, asumiendo las pautas que gobiernan su crecimiento, la forma como adquiere cultura, y las interacciones con los demás.

El individuo que asume estas pautas debe ser partícipe de que se produzcan interpretaciones propias de la realidad para que las pueda compartir con el grupo, y con esto poder generar la permanencia o transformación de las normas que regulan los comportamientos. La transformación ha llegado con el internet, y a través de este, las redes sociales. Sentirse parte de un grupo, es una necesidad particularmente presente en la tapa de la adolescencia en cuanto, la identificación con el otro representa un elemento fundamental para autodefinirse e identificarse. El contacto entre las personas que se conectan en las redes sociales está lejos de tener control de censura y seguridad, pues estos espacios se muestran perfectos para para encontrar el sentido de pertenencia, para obtener el reconocimiento que a su vez permite la autoafirmación de la propia subjetividad. En estas relaciones se deben tener en cuenta las visiones de la realidad, que cumplan esa función de darle legitimidad a las normas de socialización, a medida que son aceptadas dentro del entorno en que se realizan las interacciones. Son de gran importancia en la transmisión de un mensaje, y en la aceptación de este por los receptores dentro de la red social. Entonces, dependiendo del momento y el lugar, de las capacidades y herramientas, se puede lograr comunicar una idea.

Cada idea llegará a alguien, a un receptor, ya sea individual o grupo, y cada uno tendrá una interpretación de la realidad que recibe. Esta forma de socializar fortalece la cohesión social y torna sencilla la comunicación. También puede suceder que no se identifique la visión de la realidad que da cohesión al grupo, y se tenga que realizar un esfuerzo para lograr que el mensaje se establezca y de esta manera se logra la canalización de las ideas y el aprendizaje social, con esto nace el establecimiento de un conjunto de normas que, si son interiorizadas, pueden ayudar a que se respeten sin haber participado siquiera en su consolidación. Aunque esto suceda, la socialización a través de las redes sociales no está garantizada aun, y más si el conjunto social no puede ordenar las relaciones que se crean o determinar cuál será el resultado de su entrega como mensaje. Esto solo se puede lograr, si las redes sociales se extienden con responsabilidad a todos los niveles del entorno social. A cada sector de la población que tenga necesidad de comunicarse y de conocer las ventajas del uso de la tecnología en sus relaciones sociales. Las relaciones sociales que nacen en las redes no están libres de la necesidad de usar dispositivos tecnológicos para poder ser concretadas. Las redes sociales tienen una alta repercusión en el proceso de socialización, pues el mismo esta mediado por el conjunto de las interacciones realizadas.

La personalidad, la identidad, las habilidades que se adquieren, la forma de comunicarse, la creación del conocimiento, son influenciados por el modo de socialización que se presenta. De manera pública o privada, desde cualquier lugar, las interacciones siempre tendrán esta influencia que les da forma. Por esto se puede asegurar que, en la socialización realizada a través de redes sociales, no se conocen todas las implicaciones que hacen cambiar el proceso o que lo influyen. En el internet lo público y lo privado difuminan fronteras, por la forma como se manifiestan las interacciones, que pueden ser personales o grupales y poco o nada tienen que ver con estructuras sociales que limiten los procesos de relación. La socialización en redes sociales entonces se ha transformado en un espacio de generación de relaciones, pero con limitación en la integración, pues no es lo mismo si se da entre personas que asumen sus deberes, con aquellos que solo buscan la satisfacción hedonista de compartir mensajes cuya finalidad es la de brindar una sensación de integración.

A pesar de esto, existen también los grupos sociales que no perciben estas interacciones como conjunto, y aún mantienen como propio o ajeno su conocimiento y para ellos la forma de relacionarse solo se sustenta con interacciones limitadas. Se evidencia finalmente como en el ser en la red y en la construcción de la propia identidad, prevalece la necesidad de ser aceptado de entrar a formar parte de un discurso común, constituyéndose y mostrándose a través de una narrativa del sujeto, que responda a lo valorado y apreciado por el otro. El reconocimiento necesita popularidad y la popularidad es una tendencia establecida por los valores establecidos de una sociedad individualista que exalta la autoafirmación a toda cuesta y que proyecta promesas de libertad.

Sin embargo, no puede existir libertad deconstrucción de identidad allí donde no se marca un nuevo territorio; las y los adolescentes que habitan estos espacios, donde no se pueden percibir diferencias entre lo real y lo que presume de serlo; aquí no se logra la diferencia que existe entre los dos estados de la realidad virtualizada que ofrecen las redes sociales. Todo se conecta entre sí, y forman una relación de retroalimentación constante, sin lograr percibirse una diferencia entre las diferentes interpretaciones que cada sujeto que interactúa tiene de su espacio y los mensajes que recibe. Finalmente se puede afirmar que las redes sociales en la actualidad son utilizadas de manera frecuente como una herramienta socializadora de manera activa. Las redes sociales ya no son una herramienta de comunicación o de difusión de la información, se han transformado en un entorno virtual donde además de almacenar información o consultar datos se realiza la interacción que se convierte en un contacto interpersonal y cotidiano, se forman comunidades, hasta identidades nuevas que se adhieren en parte de un mundo que no es réplica del real. Esta es la realidad de la socialización y como ha sido transformada por las redes sociales.

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