El documento de J. Vallejo Ruiloba (7.ª edición) expone de manera sistemática los fundamentos científicos y clínicos que sostienen la práctica psiquiátrica contemporánea. Inicia delimitando el campo de la psicopatología como disciplina de base, orientada a construir conceptos generales con validez universal sobre la patología psíquica, y la psiquiatría como rama médica aplicada al caso individual, cuyo horizonte es terapéutico.
Un eje central es la definición operativa de enfermedad mental, entendida como una ruptura biográfica que genera malestar subjetivo, restringe la libertad personal, se presenta con un conjunto organizado y estable de síntomas, sigue un curso relativamente predecible y, con frecuencia, es sensible a tratamientos biológicos específicos. Esta caracterización permite diferenciar, con criterios clínicos y etiopatogénicos, las psicosis con base genética y anomalías biológicas de los trastornos de base psicosocial, que muestran mayor reactividad al entorno, continuidad biográfica y mejor respuesta a intervenciones psicológicas.
El texto también traza una perspectiva histórica que va de Hipócrates y su propuesta naturalista (manía, melancolía y frenitis), atraviesa el oscurantismo medieval con salvedades como la tradición árabe y los primeros hospitales, y llega a los hitos modernos: Pinel y el tratamiento moral, Griesinger y el organicismo, Kraepelin y su clasificación (psicosis maniaco-depresiva y demencia precoz), Freud y el psicoanálisis. En el siglo XX se destacan las contribuciones de Bleuler (esquizofrenia) y Jaspers, quien aporta el rigor metodológico distinguiendo métodos explicativo y comprensivo, así como los conceptos de proceso y desarrollo. El panorama actual se mapea en corrientes órgano-mecanicistas, órgano-dinamistas y conductistas, que dialogan y tensionan el campo desde lo biológico, lo estructural-dinámico y lo conductual-aprendizaje.
Psicopatología se define como la disciplina científica que estudia los fenómenos psíquicos anómalos mediante la descomposición del sujeto en funciones (percepción, pensamiento, afectividad, conducta, conciencia, etc.) para establecer descripciones precisas, reglas y conceptos con validez universal.

