Este manual ha sido elaborado por la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OAVL) del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS) de Argentina con el propósito de concienciar y prevenir la violencia laboral dentro de las organizaciones empresariales. Se trata de una herramienta que busca promover ambientes de trabajo saludables, seguros y respetuosos, brindando tanto definiciones como pautas de prevención y gestión.
En primer lugar, el documento ofrece una definición clara de la violencia laboral, entendiéndola como un abuso de poder cuyo fin es la exclusión o el sometimiento de una persona. Explica sus distintas manifestaciones, como la sobrecarga o disminución de tareas, la falta de información, el maltrato verbal, y sus formas más reconocidas: agresión física, acoso sexual, acoso psicológico y ciberacoso. Asimismo, diferencia entre la violencia vertical —que puede ser descendente, cuando proviene de superiores, o ascendente, cuando surge desde subordinados— y la violencia horizontal, ejercida entre pares.
A continuación, se describen las fases que atraviesa una situación de violencia laboral: desconcierto, reacción, estigmatización y búsqueda de solución. También se detallan las graves consecuencias que esta problemática genera en la salud psicofísica del trabajador, en la productividad de la organización y, de manera más amplia, en el tejido social.
El manual presenta indicadores que permiten identificar posibles casos de violencia laboral, como el aumento de licencias médicas, la insatisfacción laboral o la reiteración de quejas hacia superiores. Al mismo tiempo, aclara que ciertos fenómenos, como los conflictos propios del trabajo, las exigencias organizacionales, el estrés laboral o el síndrome de burnout, no deben confundirse con situaciones de violencia laboral. CLICK EN LA IMAGEN PARA DESCARGAR.

Un aspecto central que aborda el documento es la violencia laboral desde una perspectiva de género. Se destaca cómo los estereotipos y las desigualdades basadas en el sexo o la orientación sexual pueden aumentar la vulnerabilidad de ciertas personas frente a estas conductas. En este sentido, se retoman los tipos de violencia definidos en la Ley Nº 26.485 —física, psicológica, sexual, económica y patrimonial, y simbólica—, así como sus distintas modalidades: doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática.
En relación con la prevención, se subraya la responsabilidad de los empleadores en generar mecanismos para evitar y erradicar la violencia. Se recomienda implementar códigos de conducta, campañas de sensibilización, capacitaciones y canales de denuncia accesibles. Además, se plantean estrategias tanto preventivas —políticas organizacionales, concientización y difusión— como de reacción, mediante espacios de escucha, apoyo a las víctimas y dinámicas cooperativas dentro del lugar de trabajo.
El texto también introduce el concepto de “organización saludable”, entendida como aquella que realiza esfuerzos planificados para promover la salud integral de sus trabajadores. Esto incluye el diseño de tareas equilibradas, un entorno social positivo y políticas de conciliación entre el trabajo y la vida personal. A su vez, se advierte sobre las “organizaciones tóxicas”, caracterizadas por la falta de interés en el bienestar de los empleados, el predominio del miedo, la hostilidad y una visión limitada a los resultados inmediatos.
Finalmente, el manual promueve el desarrollo de la sustentabilidad en las organizaciones como un enfoque transversal que trasciende el mero cumplimiento de obligaciones legales. La sustentabilidad se presenta como una estrategia que impacta positivamente tanto dentro como fuera de la empresa: en lo interno, favorece la fidelización del personal, la motivación y la innovación; en lo externo, mejora la imagen institucional, permite la diferenciación y abre nuevas oportunidades de negocio.
